domingo, 16 de marzo de 2014

Hasta la fecha

Este es sin duda, el cuento más triste que he escrito. Aunque la Cleopatra de "No digas que  fue un sueño" lo escribiera antes que yo. Aunque sea el cuento más antiguo de todos y nazca de necesidades ancestrales que milenios después, siguen acicateando nuestros pies sin alas. La necesidad de dar, de entregarse, de arrojarlo todo a los pies de alguien hasta la nausea. Hasta que no quede nada.Hasta desaparecer en el otro y aliviar su dolor con el nuestro propio.Un cuento mal escrito.Porque es un cuento que empieza en un final. Un final al que ni siquiera puedo darle, una triste pincelada de melancolia. Un final brusco, como una cirugía, que me ha arrancado cualquier creencia, que te ha arrancado de mi,como una mano (esas manos que tu y yo sabemos, te querían con un amor que no puede nadie entender ni concebir, que plantaban amor y quitaban gusanos y que sin saber ortografia tenían la sabiduría de quien está en lo cierto).

 En este cuento te he adorado, desde la punta de tu cráneo alargado y severo, tu pelo oscuro y tu nariz de halcón, tus ojos caídos y tu boca de labio fino y labio grueso, hasta la punta de esos pies (esos nobles pies ingleses, venidos a través de un portal) que tu nunca viste bonitos, y yo siempre adoré besar. En esté cuento creé otros cuentos. Sobre príncipes que construían murallas, príncipes que derrotaban a sus monstruos.Sacié tu hambre como supe, te lleve de compras, dormí contigo,con calor y frío en una cama estrecha como un ataud,crié tres gatos y revolví tu vida, sin quererlo jamás, sintiendo siempre que tus problemas eran nuestros y mis problemas eran míos. Te salvé mil veces y te dejé subir a las estrellas aupado en mis riñones.Hasta que mis problemas me devoraron y yo ya no pude alcanzarte, envuelta en ellos como una capa de pestilencia.Casi me cogiste manía, en vez de tenderme una mano. Ni siquiera sabías cuanta ropa tenía (o que esqueletos guardaba en el armario), a qué o porqué me enfrentaba.Para mi no hubo cuartel.

Dejaste que me ahogara en todos los sentidos y  hemos muerto sin ver nunca más el mar.Sólo un río, que en ese momento, no mirabas para mi, unas zarzas en las que te perdí. Recuerdo ese momento, tus padres ya lejos, el sol cayendo y tu sin venir. La incertidumbre y el miedo, como presagios de lo que estaba por pasar.Mi voz angustiada llamándote y tu negativa a hacerte fotos conmigo. Parecía fuerte, cocinando y calzándome las botas de senderismo.Pero me moría de miedo porque sabía, en el fondo lo sabía, que te estaba perdiendo. Ahora sé en que pensabas tu. En quien ocupabas tus dilemas.Porque a mi ya me había comido el olvido, la rutina, el no.

Te vi partir con otra persona, sin poder hacer nada para evitarlo. Sin que tus ojos me quisieran jamás tanto como tus manos.Me llevare a la tumba que tocases delante suyo la guitarra, cuando solo yo lo había conseguido. Tu forma de favorecerla en el juego. Tu forma de hacerme sentir que yo no existía.Tus sollozos cuando el crimen era solo jugarreta,o a saber,tus propósitos de enmienda, que no fueron más que mentiras. Como las que más han dolido y no voy a mencionar.Las mentiras y el frío, en la parada de autobús, mientras tu estabas en otro lugar.Mis ganas de llegar a verte.Tu ausencia noches y noches y noches. Su mirada, tu mirada.Vuestras palabras que arranqué del lodo en una espiral de desesperación,con un corazón hecho harapos y un estomago que no paraba de exigir que lo rematasen ya.

Tus palabras que jamás podré superar. Porque para vosotros (por ella) nunca hubo un camino. Pero para mi, para Praprer, para miore, para el desastre que habitó en tu casa (bien veo que me engañé pensando que fue nuestra) , la persona que desesperada quiso tatuarse contigo,aunque a ti poca ilusión te hiciera (y trataras diplomáticamente de detenerme), y compartir cada átomo de su alma y piel, nunca hubo una canción, que pudiéramos cantar juntos, un cómic que pudiéramos escribir juntos, un abecedario o viaje en avión. Nunca hubo un futuro por mucho que yo me empeñase. Porque yo creía en Dios y en miles de estupideces más, que te regalaba en cada mirada.Quería un niño con tus ojos.Verte jugar con mi hija.Una gran fiesta en la que por fin le dijeses a alguien más que a mí, que era tuya, que me pertenecías, igual que yo a tí. Fui ciega y mansa como un cordero al sacrificio, con un corazón frágil y manchado, al que a nadie le ha interesado cuidar.A mí la primera. Tu tienda de madera, soñaba de noche con el mar.Yo soñaba con que tu leyeras cada una de mis líneas conforme las escribía,que te preocupase,que me preguntaras que pasaba, que me abrazaras, que no pudieras dormir si yo no lo hacía, que te desgarrases como yo y  que me dieras una sorpresa (ojalá no hubiera sido esta) y que por fin, por fin, me mirases solo a mí. Que me vieras. Que te vieras (que fueras) como yo te veía a ti..Este cuento se ha acabado, y cada letra, las buenas y las malas, las bien escritas y las que no, solo hablan de dolor y necesidad. De obsesiones unilaterales y recuerdos lacerantes y ambiguos.Un amor que no se por donde sacar o dónde meterme.La necesidad de cuidar de ti, aunque tú no existas. He perdido a mi pareja, a mi amante, a mi mejor amigo y a mi maestro,todo a la vez y en menos de 4 días. Me he quedado en un mundo, que no me gusta. Que no quiero ver, del que no quiero formar parte.

Nunca atravesaste la ultima puerta.Nunca corriste tras de mí, dejándolo todo, dándote todo igual.Este cuento, como todos,no es más que eso.Una colección de frases. Lo dí absolutamente todo.Y no sirvió de nada.

viernes, 10 de enero de 2014

Dudas

Yo no se porque seguirte a ciegas, cuando solo me prometes que me voy a sentir sola. No se si todo lo vago que eres acerca del futuro, es para evitar decir que no,que no quieres lo mismo,y que asi no sepa a que atenerme,y podamos prolongar este juego de la gallinita invidente,con trozos de corazón colgando, en vez de plumas.Es por este juego que colecciono tesoros morbosos y pestilentes, envueltos en encaje,como un tétrico trozo de santo, recogido en alguna batalla.

Tengo por ejemplo, una herida roja, que palpita.Es como una planta carnívora,a la que la lluvia hace pensar, que miles de insectos caen en sus fauces, y se encuentra masticando aire. Es un sí pero es un no, y cae siempre entre las piedras de la calzada,viendo pasar los coches que nunca conducirá, las flores que no quiere recibir, porque no hay nadie que quiera mandarlas ya.

Esta herida, no hace más que crecer, con las correrías a oscuras tras tu sombra, que no se si te ha perdido, y es un retal de noche esperando a que lo cosan, a los pies de tu persona. De los golpes, las piedras. Del mar contra las rocas, que siempre sabe a muerte de un verde turbio, por mucho que los surfistas rubios y descerebrados lo quieran pintar azul.Guardo de cada accidente en tu busca, el recuerdo de mi herida ensanchandose, de forma que quizas en unos años al ver mi herida puedan, como en el tronco de un arbol, contar los años que pase en tu busqueda.

Guardo junto a la herida una boca, que solo sabe enumerar  desgracias. Es una boca como la caja de Pandora, que una vez abierta, solo desgrana infortunios, y deja caer siempre la esperanza dentro, enterrada. Oculta y protegida para que siga hiriendo y hediendo, que de no darle el aire, el brillo se vuelve oxido, y el vino, vinagre. Esa boca, busca besos, y en esa aliteración, cabe más estremecimiento que en la herida, pues los besos no tienen dueño, ni la boca, besos.

Tengo tambien un soldado de hojalata, que acicatea mis sueños; un perfume a insomnio y un sexo tentacular, que palpa por toda la cama, con ojos en cada ventosa,aprehendiendote y aprendiendote.Por si en breve el recuerdo ,es lo único que queda.

Al hacer inventario de estos tesoros, de estas reliquias del final y este poemario de cuervos, te lanzo un ultimatum, que nunca vas a recoger. Quizás porque me conoces mejor que yo misma, y sabes que si me libras de la incerteza, me das alas para volar lejos.Pues pondrías quizas remedio a la herida, a la boca, al soldado,al perfume y al sexo.Pues romperias quizas el hechizo de servidumbre y una vez dicho el para siempre, yo partiría en busca de otros presentes inseguros

Porque quizás yo no se vivir fuera de la caverna, sin cerrar los ojos o sin el corazón colgando a jirones y las manos extendidas, llamando a las tuyas.

domingo, 3 de febrero de 2013

Sobreviviendo

Se ,que no lo parece,pero a veces,tengo ganas de escribir. De crear algo coherente y bello que no orbite en torno a mi ombligo,ni hieda a entraña,ni arañe o patalee.Pero yo solo se vomitar palabras con mas o menos acierto y jugar con los restos biliosos de situaciones acidas.Tengo la lengua afilada pero los sesos romos y no aprendo a contener las mariposas quietas,donde toca, para hacerlas bailar al son y en el momento que yo quiera.Lo mismo me pasa con las letras,y aunque a veces quisiera hablar de esos momentos fragiles (la luz sobre un charco en la autopista,el carmin ligeramente desfasado de un labio de 13 años), de esos momentos ,que tampoco se atrapar con la pintura,acabo por escribir sobre miserias y egos indecisos.El pasado y el presente de los seres estaticos que me pueblan.Admiro la belleza,la simplicidad,la perfeccion de las letras ajenas,quizas precisamente,por lo lejos y lo cerca que estoy de ellas. Las ansio y las estrujo,las resobo y analizo una y otra vez,sin rozarlas siquiera. Porque mis yemas solo saben de caos y mi alma de escepticismos. Y aunque quiero escribir acabo desgañitandome.Rodando en la cinta de moebius con cienmil falsos finales y siempre sobre el mismo tema.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El amor son dos tontos tirando de una cuerda

Pasea un anillo con correa de plata, desde su hombro hasta su ombligo. Mira, embelesado, las carnes abundantes que se bambolean con su risa. Sabe que en la calle, en los tonos grises de lo cotidiano, no tiene cabida el rosa de sus pezones generosos, ni su talla, ni sus pechos, como los de una estatua prehistórica. No se siente avergonzado, de la huída que piensa perpretar, ni de la esposa líquida e insulsa, que le aguarda tras horas de gimnasio e infinitos cafes descafeinados. Cada una le da, lo que él necesita, y él (sonrie mientras lo piensa) las quiere a su modo. Quiere a su amante, carnosa y desarmada, creyente de la reposteria, simone de beauvoir y el sexo sucio. Ama a su esposa, delicada como la Lulú de Almudena Grandes, tierna e impaciente, con libélulas como fetiche en su joyero y vestuario. Sabe, que gracias a Dios (ese mismo en el que no cree) no tiene porqué elegir. Es un hombre y estas cosas pasan, y el amor no es para siempre. No se le puede exigir a una persona, acostarse sólo con otra, por todos los días que dura la vida. Y mucho menos por todas las noches.Repite mentalmente el chascarrillo de oficina, riendo entre dientes mientras anuda su corbata y se dirige a su casa, sin mirar atrás. Su cárnica compañera , desde su feminismo a ultranza, incapaz de reconocer, que le duele su partida  (su falta de necesidad de ella, su negativa de asilo o palabras dulces) lo mira alejarse, preguntándose por enésima vez, si adelgazar haría que él se quedara.

viernes, 14 de septiembre de 2012

En espiral

Nos fundimos en uno, como tantas veces, palpando apresurados botones y cremalleras.

Con la coreografia torpe de dos adolescente que aun no han crecido y sienten el mundo distinto a cada paso,  nos agitamos bajo la piel demasiado prieta y golpeamos nuestras cabezas con puertas menguantes. Batimos los párpados inquietos (yo pienso: ¿sabrás qué es un beso de mariposa? tu me miras, como si no supieras quien soy).Nerviosos reímos. Porque ha pasado tiempo y quizás, ya no sepamos enlazar palabras  y bocas,como quien teje guirnaldas con algas, se nos escpan entre los dedos los monosílabos y los ruidos,demasiado blandos y flexibles.Quizás sucede también que nuestros cuerpos han cambiado hasta sernos desconocidos, porque el lugar, huele a común y no soportamos el vino o la magia. Reímos.

Agitamos la pelvis, los pechos y los brazos.. amasando  y rodando en una armonía extraña. Dos niñatos,que aun no saben, que el sexo se aprende y el pasado se olvida. Me estiras del pelo, me arañas, me gusta. El dolor llega agudo y sencillo, sin necesidad de elucubrar ni explicar nada.Un vacio en el que,nada que no sea sentirse vivo y consciente de cada celula, importa,se crea sobre nosotros cegándonos. Apaga las voces de los otros, especialmente las que no se oyen,

 El dolor, lo hace todo más fácil, me hace más fácil (las muñecas entre tus dedos, los ojos abiertos , la garganta desnuda) pues construye oraciones en las que el significado no daña, tan sólo es, en si mismo, imposible de matizar o argumentar. Su estímulo humedece el abismo y te deslizas, un poco más adentro, sólo un poco más, sin que llegues nunca a perderte. La forma en que me agredes, es la forma en que me marcas. La forma en que aun demuestras interés en nuestro pacto. La forma en que te marco, con los colmillos en tu muslo, las manos en tus rodillas, es la forma en que te hablo. Te doy mis versos de invierno recalentados en Agosto, y relames la cuchara, cómo si tuvieras anestesiado tu exigente paladar. Mis piernas te susurran todo lo que últimamente noto nadar entre visceras. Lo que no me atrevo a decirte. Y aprietan, dejando que el placer ocupe, los nervios expuestos sin tapujos, sintiendome bajo tu peso como el desollado de una clase de anatomía. Sin lugar al que huir o en el que esconderse. Nos miramos y lloro, besas mis lágrimas mientras caes a un lado con la sonrisa gastada, exhausto, sin saber que las pequeñas muertes, forman el rosario en que oculto la única, la última,la que todavía temo. Odio el silencio pasivo-agresivo de cuando duermes.

viernes, 24 de agosto de 2012

Amnesia

Tienes la lengua larga y la memoria corta.

No recuerdas, que cuando escribo lo hago como Sabina cose canciones, uniendo metáfora tras metáfora con enumeraciones infinitas, como las cuentas pasando en un rosario de vieja a la hora del ángelus.Que lo hago (el escribir) pensando en herirte con cada frase, en tocarte, aunque sea de esta forma imperfecta. Ni sabes,ni te importa, el dia exacto en que empecé, a no querer mandarte ninguna carta de amor más.

No recuerdas, que yo recuerdo, sin llegar a lo fotográfico pero si a lo pictórico,  cada matiz reproducido sin faltar  ninguno. Que cada noche rebaño mi plato de frases innegables, de sonidos inadecuados y guantazos con eco, saboreandolos para intentar saciarme, hacerme inmune, sin conseguirlo. Tengo cada palabra de desprecio escrita en tinta sobre mi piel de papel, y se identificar cada temblor de tu cadencia, con caderas ajenas, con nombre y apellidos.

No recuerdas (no puedes  nunca lo has sabido) que vista la faz del desprecio, no puedo olvidarla.Que  te he visto, hablando de mí sin estar delante (riendo, cazando, como un armiño buscando un rastro).No entiendes, que roto el espejo se rompe el reflejo y aun a veces quien se mira en él. Tanto me dijiste que estaba deshecha que aunque ahora te desdigas no  puedo creerte.



domingo, 5 de agosto de 2012

La luz atraviesa la fina línea horizontal de la puerta, como una metáfora inaprensible de lo que puede ser la esperanza: la  delgada y leve  probabilidad de que el futuro se abra o se cierre. Los rayos se cuelan por los resquicios, y dicen, que es en los renglones torcidos, que esos fotones, que son materia y se comportan como onda, van trazando, donde trabaja el mismo Dios (que aprieta pero no ahoga).

 A veces la oscuridad es más piadosa, que ese rastro de oro en mitad de la noche. Pues envuelve y
protege todo aquello que no queremos que sea visto, y nubla, y disfraza todo aquello que no queremos ver. La puerta se abre y es el hada azul quien ha respondido a mi llamada. Una vez más me observa con sus ojos completamente negros, y chasquea sus gelidos labios Sigue pensando que si no soy un niño de verdad, es porque no le pongo el suficiente ahínco.